Ruedas de bicicleta, que se vean los radios, que se los vea moverse.
Chicharra, que se le vean los dientes, que muerdan. Una catalina grande, que sus dientes dejen, hagan fluir a la cadena. Entonces, que la cadena corra, pues.
Rodillos de la cadena, que brillen.
Rodamientos. A ver, dibujante, dibujanta, dame idea de cómo hacerlos girar como si fueran planetas orbitando.
Piernas, peludas como las mías, flacas y que muestren fuerza. Piernas de adelante, de atrás, de costado: rodillas, canillas, pantorrillas anchas, los tendones, agudos los tobillos apuntando bajo las medias. Dejemos los pies. Incluso, que los muslos apenas se insinúen, difuminados.
Con lápiz de carbón. Sombras, claridad, trazos distintos, líneas esparcidas, espacio achurado o vacío, ahujeros fulgentes. Campos con pocos elementos, en relación necesaria.
Mínimo detalle intruso: plumas con sus pelillos, escamas brillantes, ramificadas nervaduras curvas, arrugas trazadas hasta su fuente (?), trillas en contraste, textura inserta revelada.
A ver. Una serie que dibuje transición. La doble barra de la Fénix se abre, se deforma, inflándose, se acerca a ser redondo, pozo negro. Un eje que se anula en punto, otro eje que se abisma ensanchado, llamando a ese otro lado, ¿cuál?
-- Necesito dibujante, dibujantes.
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